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Déjala que caiga.

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Paul Bowles, nacido en Nueva York en 1910 y fallecido en Tánger en 1999, compositor y escritor, presentó, tras el éxito de El cielo protector, de 1950, su segunda novela en 1952, Déjala que caiga, título inspirado, como el mismo autor confiesa, en unas palabras encontradas en la obra de William Shakespeare Macbeth. Una historia en la cual un ser inexistente llamado Dyar buscará su existencia por las calles de la Zona Internacional, la actual Tánger; una historia a primera vista muy prometedora pero que, en opinión propia, toca el fracaso, sobre todo, por un estilo a veces anodino. Les dejo una cita para que juzguen ustedes mismos:

Dyar se sentía aún descentrado: no era nadie, y estaba allí de pie en medio de un país inexistente. La ciudad era una falsificación: una sala de espera entre conexiones, una transición de una manera de ser a otra, algo que, de momento, no era ninguna de las dos cosas, no era nada. (…) Un poco más allá de las afueras se hallaba la frontera de la Zona Internacional y, detrás, las montañas. Dyar se vio a sí mismo como un prisionero que ha rota la primera barra de su celda, pero se encuentra todavía dentro. Y la libertad no estaba a la venta por 390 dólares.

Los 120 días de Sodoma- Marqués de Sade



Corrosivo, obsceno, inclasificable, inteligente y sobretodo irrepetible. Para aquel que no conozca a este granuja francés del siglo XVIII, es bastante indicadora la palabra a la que dió lugar su nombre: “Sadismo”. Con este libro, que escribió durante su encarcelamiento en la Bastilla, el Marqués de Sade nos cuenta la historia de un duque, un obispo, un ex político y un financiero que enloquecidos por el libertinaje, las fantasías sexuales y su afán de dominación encierran en un castillo a quince muchachos,8 muchachas y a sus esposas. Los ciento veinte días serán divididos en cuatro partes, en cada una de las cuales una experimentada alcahueta se dedicará a narrar para el disfrute de los señores cada una de sus experiencias sexuales (pederastia, mutilación, coprofagia, sodomía, prácticas blasfemas), mientras estos las llevan a cabo con las víctimas que han secuestrado y están bajo su dominio.

De esta manera Sade nos pinta a esta panda de cabroncetes adinerados como unos héroes, que sólo tras librarse de la carga de la religión (ninguno más ateo que el obispo) han sabido llevar a cabo sus pasiones sin la carga de los remordimientos y han alcanzado la anarquía del poder. En muchos aspectos me recuerda al pensamiento de Nietzsche, en cuanto a la existencia de la moral de esclavos, que rezan a Dios y a la benevolencia del hombre; y la moral de señores, que someten a los esclavos y se burlan diciendo que no tienen más dioses que adorar que a ellos mismos, Aunque es necesario señalar que Sade es anterior al filósofo prusiano (dejo este tema a los experimentados en la materia).

Y es cierto que en muchas situaciones, a la gente le gusta fastidiar a otras personas, no por ningún motivo en concreto, sino solo porque les da gustito, especialmente cuando se sitúan en las altas esferas.

También recomiendo la peli de Pasolini basada en el libro, aunque tanto la película como el libro no son aptos para estómagos sensibles (a su lado “2 girls 1cup” es un PowerPoint de gatitos). Si seguís mi consejo de leer el libro no os arrepentiréis.

Espronceda y El Diablo Mundo.

Ya les advierto, como buen traidor, que mi saber de Espronceda y su obra son propios y de nadie más. Este verano me dediqué plenamente, pero sin demasiada presteza, al poeta romántico español, reconocido como el mayor de todos ellos según tengo entendido, que cantó al pirata.

Era el libro un recopilatorio con sus poemas y obras: El Pelayo, El estudiante de Salamanca y El Diablo Mundo; les hablaré de éste último. El Diablo Mundo, incompleto por cierto, cuenta el renacer de un hombre viejo por un especie de pacto fáustico, por explicarlo fácilmente. Bajo esa introducción, Espronceda nos muestra su visión del mundo y sociedad de la época con los ojos del joven viejo, retratos a día de hoy todavía viables, mientras éste se adentra en ellos conociendo el amor, la traición, la incomprensión y demás compañeros habituales de tales hostales. La profundidad filosófica, tan esencial como primordial en la obra, no es especialmente sorprendente ni apabullante pero la rima, aun con ciertos momentos de cierta bajeza por necesidad meramente narrativa, en cuanto que resulta demasiado rápida o poco detallista, para ser una poesía romántica digo, llega, a mi gusto, a una altura digna de respetarse. Espero que con lo dicho, y el par de citas siguientes, no las mejores posibles lo reconozco, se atrevan con el Diablo Mundo:

“Y este fue entonces el dolor segundo,

y dejaremos ya de llevar cuenta,

que para algo Dios nos echa al mundo,

y la letra con sangre entre y se asienta;

y así la razón gana, así el profundo

juicio con la experiencia se alimenta,

y porque aprenda, el mundo así recibe

al que no sabe cómo en él si vive.”

“Tú, pobrecillo, reserva

lo que ahora vas a saber:

que en el mundo hay que aprender

a sentir crecer la hierba.

El que lo gana lo jama;

a buscársela, hijo mío,

a hacer tú mismo tu avío,

que el que no llora no mama.

Y tú, para ti has de hacer;

yo te pondré en buen camino:

hijo, si tienes buen sino,

pan te queda que roer.”

Acid House

Libro de relator cortos del escritor escocés Irvin e Welsh. En este libro, el autor natural de Edimburgo nos enseña y relata diferentes historias con su habitual malicia y con sus historias sobre los bajos fondos de las ciudades, habitualmente del reino unido.

Por lo tanto, drogas, yonkis, putas y policias no faltan en esta novela.

Resultan sorprendentes algunas historias como "La causa del Granton Star" en el que un joven fracasado se encuentra con dios en un pub y termina convertido en mosca, o "La mierda de la abuelita" historia en la que un joven visita a su abuela en un geriátrico con la intención de robarle a ésta los ahorros de su vida.

La gran pega de esta novela es que, al ser varias historias, algunas pueden resultar un fiasco, haciendo que la novela pierda en su global. Aún así es un libro recomendable para aquellos que disfrutemos de las novelas que hablan de las vidas en los bajos fondos.

José de Espronceda

Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

Allá mueven feroz guerra

ciegos reyes

por un palmo más de tierra;

que yo aquí tengo por mío

cuanto abarca el mar bravío,

a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa

sea cualquiera,

ni bandera

de esplendor,

que no sienta

mi derecho

y dé pecho

a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria, la mar.

Muere José Saramago.


Si hace unas cuantas emanas descubría la muerte de Nujabes, hoy he descubierto que este mediodía ha muerto el mismísimo José Saramago, ese aunténtico gigante de la literatura. En fin, una mala noticia para el mundo del libro y el pensamiento. Descanse en paz amigo...

Escupiré sobre vuestra tumba

Borias Vian, aunque durante un tiempo prefirió ser conocido como Vernon Sullivan, fue un novelista y dramaturgo francés que fue, además, poeta, músico de jazz, ingeniero y traductor; o eso dice la Wikipedia.

En Escupiré sobre vuestra tumba plasma la historia de una blanco negro, sí, un negro con apariencia de blanco que maquina una venganza. Tras huir de aquello mismo que hizo crecer en él odio y raba, la fatídica historia del "chico", empieza su andadura por el rencor.

Palabras llenas de racismo, agrio rencor y dulce venganza, brutales relatos a modo de fotografía de la andadura de sus dedos por las curvas de las damas, un secreto, un plan, un teatro, una comedia.

Escupiré sobre vuestra tumba, grandísimo titulo que refleja fielmente el espíritu de las líneas a las que precede y que no hace si no resumir, en apenas 4 palabras, toda un alma.

Gran y violenta crítica al racismo hata tal punto que logró ser porhibida, "por considerarlo pornográfico e inmoral". Hasta el mismo autor fue condenado por ultraje a la moral y las buenas costumbres, o eso dice, otra vez, la Wikipedia.